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¡Hola! Soy Elena Manzano y ayudo a veterinarios a adaptarse al mundo digital, ganar visibilidad y mejorar sus ingresos gracias a las redes sociales.

Acabar la carrera de veterinaria debería ser el comienzo de la etapa más bonita de tu vida. 

Esto significa encontrar tu primer trabajo, disponer de un sueldo acorde a los años de esfuerzo, independizarte y realizarte profesionalmente.

¿Qué bonito suena verdad?

Pero si estás leyendo estas líneas seguramente será porque ya te has dado cuenta de que la realidad es otra menos idílica.

Déjame que te lo muestre con algunos datos objetivos:

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#1 Según una encuesta realizada a escala europea por la Federación Veterinaria Europea en 2015, en España contamos con el mayor índice de desempleo veterinario de todo el continente, a lo que hay que sumar el proyecto de apertura de nuevas facultades de veterinaria en España que incrementará exponencialmente el número de titulados en busca de trabajo.

#2 El 44% de los veterinarios en Europa son menores de 40 años y es mayor el número de veterinarios que acceden a la profesión que el que se jubila.

#3 El 23% de los veterinarios en activo trabajan en empleos por debajo de su calificación o reciben un salario por debajo del mínimo estipulado.

En definitiva: bienvenido/a al mundo real, tus mil horas de prácticas profesionales no sirven más que para rellenar hoja de currículum. Pero claro, o lo tomas o lo dejas… Porque como tú hay mil. ¿Y no has llegado hasta este punto para renunciar a tu sueño no? 

Algunos te dirán “es lo que toca…»

YO DIGO BASTA.

Hoy esto ya no tiene por qué ser así. De hecho esto hoy YA NO ES ASÍ.

Basta con alejarse un poco de ese túnel para ver que existen nuevas oportunidades esperando a aquellos decididos a cambiar las cosas.

Déjame que te cuente cómo yo misma descubrí ese nuevo camino que me llevo a la libertad laboral y financiera sin dejar de lado mi sueño de ser veterinaria clínica.

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Mi carrera es aparentemente como la de cualquier otro estudiante. Pero esconde un gran descubrimiento…

Desde el primer año de carrera me centré en hacer prácticas profesionales, concretamente estuve en 5 clínicas diferentes. Esto me robó mucho tiempo pero también me permitió vivir en mis propias carnes algo revelador:

Yo no estaba dispuesta a pasarme 7 horas al día metida en una consulta saliendo de casa a las 8 de la mañana y volviendo a las 9 de la noche

¿Cuándo disfrutaría del ocio?, ¿Y si un día quisiera tener una familia? ¿Estaba dispuesta a perderme mi vida por mi trabajo?

Entonces descubrí algo que cambió mi vida para siempre:

El diagrama TIEMPO – CALIDAD – DINERO.

Estos tres factores juntos forman el 100% de tu vida laboral y si reduces el porcentaje que se dedica a uno de ellos los otros dos se dispararán automáticamente.

Es decir, si quieres reducir tu jornada de trabajo y al mismo tiempo ganar más dinero el único camino es aportar más calidad, más valor.

Piénsalo.

El dinero es tan sólo un intercambio de valor, una transacción que se rige en una regla básica: cuanto más valor aportas más dinero recibes por ello.

¿Cómo se logra esto?

Aportando algo tan novedoso y fundamental para la clínica que te haga imprescindible.

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El día que llegó mi oportunidad.

Lo recuerdo perfectamente, fue en febrero de 2011.

 

Como milenial siempre me han gustado las redes sociales y por ello un día una clínica me ofreció crear las cuentas de Facebook y Twitter de su centro a cambio de un pequeño sueldo.

 

Me puse manos a la obra.

 

Entre examen y examen leía blogs, cursos online nacionales y americanos, asistí a conferencias y básicamente devoré todo lo que encontré a mi paso sobre gestión de redes sociales para adaptarlo después al sector veterinario.

 

Era mi pasatiempo favorito.

 

Pero lo cierto es que sin mucho esfuerzo logré conseguir una gran comunidad activa y real de seguidores para esta clínica que pronto se convertirían en clientes. Sin pretenderlo había aportado un gran valor a este negocio y fui recompensada económicamente por ello.

 

De alguna manera, mi estatus y mi autoestima creció.
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#VET a…
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De hobby a profesión…desde casa o en mi bar favorito.

Después de esa primera clínica me contactó otra y luego otra y lejos de quedarse en la gestión de redes sociales comenzaron a pedirme currículums e interesarse por mi trayectoria profesional “Cuando acabes la carrera pásate por aquí tranquilamente un día y hablamos”.

Si lo quería tenía trabajo en clínica, en buen horario y gestionando sus redes sociales por un sueldo decente.

¡BINGO!

Y es que sin terminar la carrera ya ganaba, gracias a las redes sociales, más dinero que mis compañeros que tenían ese primer trabajo que nadie quiere en una clínica

Y no sólo eso… 

Un trabajo en el que mi horario y lugar donde realizarlo lo decidía solo yo.

Podía ser en casa con mi pareja o en mi bar favorito, podía trabajar dos horas al día o pegarme una paliza de 4 días 8 horas y luego disfrutar de una semana en la playa sin mayor preocupación. 

Algo así como “hackear” el sistema 🙂

Algo que puedes tú también puedes aprender y aplicar, el mercado necesita este tipo de profesionales.

Te voy a confesar una cosa: decir que no a un trabajo es algo que siempre me ha generado cierta ansiedad.

Por eso cada vez que me llamaban de un nuevo centro para pedir mis servicios me costaba muchísimo decir que no.

Porque una vez que tu objetivo ya está cumplido, ¿para que trabajar más horas?

Por ello no hace mucho tiempo he decidido compartir mi experiencia y formar a una compañera veterinaria que no había tenido mucha suerte en el ámbito laboral…

Para que te hagas a la idea de su nivel: ni tenía ordenador propio ni había entrado jamás en Twitter. Conocimiento CERO de gestión de redes sociales.

Aceptó el reto y superó todas mis expectativas.

A día de hoy no sólo no le falta trabajo gestionando redes de clínicas veterinarias, sino que lidera las de su negocio familiar que ha tenido los mejores resultados económicos desde hace 16 años gracias a la publicidad en Facebook Ads.

Esto no significa que cambies obligatoriamente de profesión, sino que si adquieres estos conocimientos (y puedo asegurarte que cualquiera puede) aportarás tanto valor a una clínica que no podrán ignorarte. 

Mi objetivo: fomentar el cambio que veterinaria necesita.

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Soy veterinaria y amo mi profesión.

El contacto con los animales es el disparador que me recuerda por qué comencé esta andadura y la suerte que tengo por poder dedicarme a ella.

Pero también veo imprescindible formar a profesionales para adaptarse a este nuevo mundo donde la tecnología es, nos guste o no, parte de nuestro presente.

Actualmente combino la práctica clínica con la asesoría y gestión de redes sociales del sector animal y veterinario.

Porque si logramos vencer ese estigma, salirnos de lo tradicional y aliarnos en positivo con este tipo de nuevas oportunidades conseguiremos poco a poco, adaptarnos a la demanda social y situar a la profesión veterinaria en ese lugar que todos deseamos.

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